Se que mis pensamientos no son razón de interés del público cotidiano. Mierda que es cierto cuando dicen que los adolescentes somos un drama. Es probable que otro por ahí se sienta identificado... tal como a mí me pasó anteriormente. Pero no, no es de sumo interés de un gran grupo de gente, por eso me remito a guardarme mis cosas para mí misma.
Soy una persona que suele compartir lo que piensa o siente con las personas que cree adecuadas, pero esta vez es distinto. Creo que no debí abrir la boca con esa primera persona, no por el hecho de ser la persona, sino por el hecho de compartir lo que me pasaba. Comentarlo e intentar explicarme (cuando no había palabras que sepan decir lo que pienso) me puso a mí también en una posición de interrogante.
Qué feo es darse cuenta que la cosa va peor que lo que uno imagina. Realmente le presto la atención necesaria a las cosas cuando las digo en voz alta, al parecer.
Lo peor esque mis interrogantes no se volvían en mi contra, intentando explicarle a mi persona mis propios pensamientos. No. Simplemente me incomodaron por el hecho de sentir ese nudo en la garganta que le hablaba a mi cabeza y le decía que realmente era grave. Algo que pensé que sería un simple sentimiento de, llamémosle "bronca" (porque realmente no se qué es), se volvió una angustia mayor al darme cuenta de las cosas a medida que las planteaba.
Abrirse no siempre es bueno.
Ya lo viví varias veces.
Ya me replantié las cosas.
Ya provoqué en reiteradas ocaciones que mis labios recuerden el sabor dulcemente salado de las lágrimas.
Todo por tener mi mente ocupada por dos personas. Por dos posturas. Por dos opiniones.
No son ángel y diablo, ni bien y mal, ni si ni no, ni blanco ni negro.
Son simplemente lo que creo y el pero.
(PERO: Enlace que une dos oraciones o sintagmas cuyos significados se contraponen, se restringen o se limitan).
¿Por qué es necesario que mi cabeza esté dividida en dos? ¿No puedo ser una sola?
Y, no, Dani... vos sola elegiste complicarte la vida.
Ah... y allí se encuentra de nuevo mi otro yo, mi contraparte, mi oponente, pero a la vez mi aporte y complemento. No sería un todo sin él, pero muchas veces sería más feliz si se callara.
Realmente no quiero hablar más. Me voy a la burbuja a intentar olvidar que en elgún momento me plantié el tema que me puso de este modo.
Atte. Danis
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