Qué palabra tan rara. Tiene esa fuerza de insulto que muchas veces puede más que cualquier insulto popular por más fuerte que sea. No se dice mucho frente a frente, por el simple hecho de que insinuaría o aseguraría la personalidad engañosa o mentirosa con sigo misma de la otra persona.
Hoy en día hay mucha gente mostrando su postura bien firme con un carácter admirable. Personas dignas de admirar por su personalidad, por su forma de pensar y hasta con capacidad de influenciar.
Qué increíble que muchas veces ese rostro que habla por sí solo, mostrándose sabio y maduro, sea solamente una careta conocida, vendida a cientos de personas que podrían elegir ser maduros, sabios, respetables... pero a su modo, y no como una careta repetida.
Pero en todos los casos, la careta se raja, se abre y deja, por momentos, conocer a la persona que la usa por debajo. Qué irónico es conocer a dicha persona, abrir la careta un poco más para saber más de ésta y luego, en otra situación... notar nuevamente la presencia con toda furia de la careta completa, y con ella, también el alto cambio que se produce en la misma persona.
Hay personas que tienen más de una careta, solo para ir cambiando dependiendo de la situación.
¿Por qué no también le ponen nombres distintos a esas caretas? Así por lo menos podríamos preguntar y saber con quién estamos hablando.
Atte. Danis