Una marioneta con cuerdas de esperanza se sostenía en pie, en aquel teatro de cartón. Sus hilos eran tan abstractos que en realidad... eran imaginarios. No existían, pero tenían que existir, porque sino la marioneta se caía, se derrumbaba.
¿Quién es capaz de maniobrar una marioneta con hilos imaginarios?
Pues ella sola, claramente.
Ella sola se controlaba a sí misma, porque ella sola tenía el poder para derrumbarse. Prefirió no hacerlo y esforzarse, encontrar alguna fuerza que le diera cuerdas para levantar sus tristes y débiles extremidades. Y llegó... la esperanza. Tan fuerte eran estas cuerdas que lograron elevarla, hacerla caminar, levantar sus bracitos. Su cabeza seguía mirando al piso sin embargo. Ni la esperanza tenía tanto poder como para lograr convencer a la marioneta de que debía poner la frente en alto. Pero claro, no tenía esa fuerza porque la triste marioneta también era realista, y nunca descartó los no, por más que iba a seguir en pie hasta que se le acabe el último sí.
De la esperanza la marioneta podía mantenerse en pie, pero cuál era esa otra fuerza necesaria para levantar su pesada cabeza, que estaba más cerca del piso que del cielo. Nadie lo podía saber, excepto el pobre muñeco.
Su cabeza se volvió tan pesada que empezó a tirar a todo su cuerpo, y su cuerpo todo el teatro de cartón. En picada, cada vez peor. En eso la marioneta recordó... yo soy la que controla mis cuerdas. Y la esperanza de la nada la levantó, pero no pudo evitar la caída del mini teatro. Su alrededor destruido, la cabeza aún baja, pero su cuerpo de pie, caminando. El día que descubra que la esperanza nunca se volverá realidad, dejaré caer mi cuerpo sobre los escombros, junto con mi pesada cabeza, abandonando mis cuerdas, y adquiriendo un nuevo peso para hundirme más rápido... la depresión. Pero por ahora no quiero pensar en eso, porque quizás el día de mañana la esperanza se una con los hechos, y una nueva cuerda venga a poner mi frente bien alta.
Nadie es dueño de la verdad...
Atte. Danis
ÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑaÑa
domingo, 13 de mayo de 2012
martes, 1 de mayo de 2012
Jenny Holzer
Luego de la visita al Malba decidí trabajar sobre esta artista ya que fue la que más atrapó mi interés.
La obra que voy a analizar es Truisms, el trabajo con el cual comenzó a destacar este estilo particular de expresión.
La obra que voy a analizar es Truisms, el trabajo con el cual comenzó a destacar este estilo particular de expresión.
Comenzó como una serie de frases que estampaba en carteles y remeras, los cuales repartía por la ciudad de Nueva York. Luego, esta idea comenzó a exhibirse en el Times Square y más adelante la artista decidió proyectarlo en el exterior, sobre edificios, de noche, en un tamaño mucho más considerable. En el documental "Protect me from what I want", Holzer aclara que tomó lo que la obsesionaba y lo llevó afuera para lograr que sea público. Esta forma de expresar su forma de pensar es una de las cosas que me atrajo de su trabajo, ya que el hecho de proyectar sus frases en estos lugares condiciona su significado también. La selección de todos ellos no se realiza al azar, sino que sirven como complemento. Las palabras nunca son suficientes para lograr transmitir totalmente lo que uno piensa o siente, hay veces que hay que provocar ese sentimiento en el espectador acompañando las palabras con cierta imagen significativa. Una que me llamó mucho la atención y que abala lo que estoy intentando decir es la proyección sobre las olas, una imagen que se ve en el documental mencionado previamente.
Las palabras apareciendo y desapareciendo junto con las olas cuando se forman y rompen le llegan a uno de una forma distinta a que si las leyera en una remera. Es una imagen mucho más poética. Incluso se puede utilizar como contraste alguna frase con la elección del lugar, y eso en sí también lleva su significado.
Igualmente, en sí, las frases tienen un significado muy profundo, que si bien todos podemos percibirlo de igual forma, cada uno lo siente o asimila de maneras muy distintas, porque es depende la persona cómo llega el mensaje. Lo que sí, para su época, estas palabras fueron algo casi revolucionario, no era común ver frases como por ejemplo: Un hombre puede saber lo que es ser una madre, o La ambición es tan peligrosa como la complacencia, donde se presentan estas contradicciones que no llevan a un desentendido o una falta de sentido, al contrario, este choque de ideas es lo que utiliza para intentar explicar lo inexplicable. Esta parte, por sobretodo, la sentí muy personal, siempre me atrajo este tipo de pensamiento y es incluso el que utilizo muchas veces para intentar explicarme. Igualmente hoy en día es mucho más abundante este tipo de frases, pero no por eso deja de sorprenderme y de interesarme el significado que contiene cada una de las que escribió esta artista, además de la forma que encontró para mostrarlas. Esto último que mencioné hace referencia, entre otras cosas, a lo público de su obra. Todos pueden acceder a verla, incluso "por accidente", ya que su gran tamaño causa una cierta impresión, además de que uno tiende a prestar atención a los textos, y más que nada si se presentan tan llamativamente.
Igualmente, en sí, las frases tienen un significado muy profundo, que si bien todos podemos percibirlo de igual forma, cada uno lo siente o asimila de maneras muy distintas, porque es depende la persona cómo llega el mensaje. Lo que sí, para su época, estas palabras fueron algo casi revolucionario, no era común ver frases como por ejemplo: Un hombre puede saber lo que es ser una madre, o La ambición es tan peligrosa como la complacencia, donde se presentan estas contradicciones que no llevan a un desentendido o una falta de sentido, al contrario, este choque de ideas es lo que utiliza para intentar explicar lo inexplicable. Esta parte, por sobretodo, la sentí muy personal, siempre me atrajo este tipo de pensamiento y es incluso el que utilizo muchas veces para intentar explicarme. Igualmente hoy en día es mucho más abundante este tipo de frases, pero no por eso deja de sorprenderme y de interesarme el significado que contiene cada una de las que escribió esta artista, además de la forma que encontró para mostrarlas. Esto último que mencioné hace referencia, entre otras cosas, a lo público de su obra. Todos pueden acceder a verla, incluso "por accidente", ya que su gran tamaño causa una cierta impresión, además de que uno tiende a prestar atención a los textos, y más que nada si se presentan tan llamativamente.
La mayoría de las veces hay que tener una información previa para poder interpretar el punto de vista del artista, ya sea el contexto histórico o una referencia sobre qué se basa su trabajo. El texto, en cambio, llega de una forma más directa y a al vez también abre la puerta a la interpretación de forma individual, por esto mismo que Holzer decidió mostrar su forma de pensar en lugares públicos, accesibles a todo tipo de personas, interesadas o no en el arte, que puedan no solo comprender el mensaje que ella intenta dar, sino también analizarlo bajo su propio criterio. Es distinto según la persona, sus experiencias, la cultura, sus puntos de vista, etc.
"Un sólo evento puede tener infinidad de interpretaciones"
(Frase de Truisms - Jenny Holzer)
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