martes, 15 de marzo de 2011

"El beso de la mujer araña" por Manuel Puig

"[...]el muchacho y la chica esperando a los padres
sin animarse a bajar de su dormitorio, la solterona abajo esperando, el
auto que llega, la charla de los padres con la solterona, la felicidad de los
padres porque les ha escrito que se ha curado, la aparición del muchacho
y la chica en lo alto de la escalera, la amarga decepción de los padres,
feroz cicatriz le cruza la cara al muchacho, su novia una pobre sirvienta de
cara muy fea y modales torpes, la imposibilidad de fingir agrado, tras
breves momentos sospecha el muchacho, ¿habrá sido todo un engaño?,
¿será que no hemos cambiado?, la mirada a la solterona esperando que lo
encuentre buen mozo como antes, el rictus amargo en la boca de la
solterona, la corrida de la chica hasta un espejo, la cruel realidad, el
muchacho al lado de ella ahí en el espejo, la cicatriz infame, el refugio de
la oscuridad, el terror de mirarse el uno al otro, el ruido del motor del auto
de los padres, el ruido del motor ya lejos rumbo a la ciudad, la chica refugiada en su antiguo cuarto de cuando sirvienta, la desesperación de él, la
destrucción del autorretrato de él abrazado a la chica, manotones
dementes hasta reducir el retrato a jirones, la llamada de la solterona al
ciego, la visita del ciego un atardecer de otoño, la conversación con el
muchacho enfermo y la chica fea, las luces apagadas para evitar verse,
tres ciegos reunidos a la hora más triste del día, la solterona escuchando
detrás de la puerta, «¿no se dan cuenta de lo que les pasa?, por favor
después de que yo les hable vuelvan a mirarse en la cara como antes, sé
que no lo han hecho en todos estos días, que se han ocultado el uno del
otro, y es tan simple explicar el encantamiento de este hermoso verano que
acaban de pasar felices, simplemente... ustedes son hermosos el uno para
el otro, porque se quieren y ya no se ven sino el alma, ¿es tan difícil de
comprender acaso, yo no les pido que se miren ya, pero cuando yo me
vaya... sí, sin el menor miedo, porque el amor que late en las piedras viejas de esta casa ha hecho un milagro más: el de permitir que, como si fueran ciegos, no se vieran el cuerpo sino sólo el alma»."


"El beso de la mujer araña", Manuel Puig.

Éste es un fragmento que no me cansaría nunca de leer. El libro trata una trama completamente distinta, pero se pueden apreciar historias como ésta dentro de la novela.


Sentía la necesidad de compartir esta parte tan hermosa, solo eso.


Atte. Danis

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